sábado, abril 17, 2004

una historia.

ella besa la punta de sus dedos ceremonialmente en broma. No entiende, como un poco de cortes?a podr?a ofender a su amante mas fiel. Se r?e para sus adentros de lo patetico que resultar?a la escena si alguien mas la viera: ella se reir?a.

En realidad no hay ganas, pero no le sobra una caricia mon?tona bajo la s?bana que la descansa. Le resulta tan familiar el roce de su piel contra su piel como el roce de la ropa, desespera en un suspiro oscuro como el cuarto, no puede dormir, su cuerpo rebosa de ese cosquilleo que pide, o mas bien, exige, el cansancio, el sudor... la penetraci?n forzada dentro de ella, los empujones hirientes que quemen y...

Los dedos se abren paso entre la pijama y la braga, hacen una caricia cansada, que no emula ni medianamente lo que ha pasado antes, las piernas se enredan entre ellas al dar la vuelta, preferir?a dormir que dar vueltas, piensa, pero la humedad crece entre sus piernas, se aprieta imaginando: imagina cualquier cosa que en alguna otra epoca le resultase excitante, pero sus pensamientos besan cualquier fantas?a por 3 segundos sin disfrutarla mas que un soplo de refrescante viento de unos pocos instantes, es decir, fluyen viejas pornovisiones, nuevas pornovisiones, erotismo mezclado amorfo con poca historia, poco excitante, pero lo suficiente para que el ansia se agote, y pueda dormir.

Ella sonr?e somnolienta, fiel, lejana al orgasmo, simplemente sintiendo el agotamiento que supone entregarse al libido en una actividad on?nica. y duerme.






Autobiogr?fico?
nah... no tanto... luego les cuento algo mas.
besos a carol
abrazos a mikhel y miau.
gracias por sus comentarios a todos.
deseenme suerte!

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