- ¿Nos siguen? - comenta la morena recargandose abúlicamente en la cantera del callejón.
- Creo que ya no. - Él le acaricia la cabeza sin ternura, como recompensa: "buena cachorra, buena"
- ¿..a donde vamos...? - pregunta la otra, tiene un poco de miedo, no son los ojos los que la delatan, es el leve temblor en las rodillas que él siente cuando la abraza tapando a la tercera cuando un tanque pasa lento por la calle principal evidentemente buscandolos. - ¿donde, Ian?
- No sé todavía, pero hay que movernos... - Ian no lo dice pero también teme, no es precisamente la falta de vida ( ya sea por la muerte o la prisión), lo que temen, sino la perspectiva de que los separen. - Violeta, no te quedes ahi, muevete nena.
Violeta hecha una mirada confusa a la parte de atrás del callejon y otra a la chica morena, suspira antes de pasar su brazo por debajo de el de Ian, alcanzan la calle, nadie posee vehiculos ya, aunque no dejen de pasar diferentes transportes públicos y todavía mas patrullas, sus corazones saltan cada que pasan lento. Tal vez fuera solo la paranoia pre-apocaliptica, o que acababan de ayudar a que la ex-primera dama secuestrara a su primogénito, pero Ian se encogía sobre una de ellas alternativamente, a Violeta la besaba profundamente, a la chica morena la apretaba fuerte, respirandole encima sorbiendo el humor del miedo que se fundía con la confusión, mientras la otra se escondía detrás.
Al fin llegan a una escalera marcada por un cartel de pobre material y letra deforme que informa que hacia abajo es un hotel, Violeta duda en entrar, pero no mas de dos segundos después sigue a Ian que sostiene a la chica morena por la mano. Las prostitutas que rodean el lugar, que trabajan en otro hotel comentan entre ellas el porte de esas dos, las putas del tipo mas grande que habían visto en un buen tiempo.
El vestíbulo que no parece mas que un cuarto de escobas al que se le hubiera forzado a contener un escritorio lleno de papeles con tablaturas y letras mas deformes aún que el letrero de afuera... pero no había nadie tras él, Ian examina un par de dibujos pegados con cinta adesiva a la pared. La espera se prolonga unos minutos, y los acompaña al siguiente segundo un chico de cabello desordenado color rojo, que contrasta con el ambiente extrañamente verde, como de patio de casa vieja, que predomina en el armario de escobas. Mira con envidia a Ian luego de mirar con ojos desnudadores a las chicas que platican bajo en un rincon, les entrega la llave.
- La primera puerta que vean, la blanca. - Les grita al entrar a un estrecho pasillo aún mas verde que el vestíbulo, al fondo un hombre barrigudo con el bigote tan tupido como el vientre, que bebe cerveza, mira la tele, mientras una mujer (presumiblemente, prostituta) vegetaba tranquila, pero no comodamente sobre la cama, un pedazo de caucho aun pendía de su brazo, pero Ian no les permitió ver mas, las apresuró dentro.
- Estaban hablando de nosotros, Amanda - susurra a modo de explicación al oido de la chica morena cuando la empuja dentro con premura.
Amanda mira la cama, demasiado grande para ser un hotelucho de paso, en el cuarto, la pintura está descarapelada en muchos lados, también ahi predominaba el ambiente verde, como las fotos tomadas al final de la decada de los 60 y principio de los 80 del siglo pasado, se sintieron pesados, sobre la cama descansaban unas cobijas manchadas de semen de previos interludios sexuales celebrados ahí. Ian salta a la cama, en el centro mientras violeta lo acompaña lentamente al lado.
Amanda se da cuenta que la puerta como de patio tiene una gran ventana y una cortina parecida a las de baño recogida, así que se pone a recorrerla con cuidado para cubrir todo, que no hubiera manera de ver hacia adentro.
Ian no pierde tiempo metiendo su lengua muy profundo en la garganta de violeta, Amanda se siente un poco decepcionada, pero intenta apoderarse de un pedazo de cama para dormir su cansancio. Pero la actividad no le permite acomodarse, así que se sienta a los pies de la cama a mirar.
Las piernas de Violeta e Ian se entrelazan y las bocas inchadas siguen intentando tragarse. Las manos de Ian grandes parece que podrían quebrar el cuerpo de violeta de solo desearlo, pero solo la aprietan sin ganas.
- Creo que llegó el momento... de defininir nuestra situacion. - Masculla Ian entre las pausas que le dá Violeta a sus dientes para morderle los labios, La otra chica se estremece, él le mira con los ojos casi cerrados, mientras violeta se acurruca contra el cuerpo grande y moreno, intentando morderle el cuello.
- Pues no sé como tu quieras. - Contesta violeta lacónicamente antes de enterrar su rostro entre la cobija y el pecho de Ian.
- Puedes venir cuando quieras aqui, Amanda. - Dice estirando su mano hacia la chica morena que parece estar pegada a la cama... por ultimo le susurra antes de volver a besar a violeta: - Ven.
Amanda observa un poco mas y se recuesta justo atras de él, que voltea el rostro hacia ella, sin que su cuerpo deje por completo a Violeta, y la recibe con un beso en la frente lleno de saliva mezclada de ambos, luego otro en la nariz y por ultimo uno pegostioso donde la lengua se paseaba, y sin darse cuenta ya estaba besando a violeta por encima de Ian que poco a poco comenzó a dirigir. En situaciones usuales, Amanda no dejaba que se le dirigiera con tanta docilidad, pero, ahora, el cansancio y el hartazgo eran tan potentes y la necesidad olvidada por cojer la habían hecho puta dispuesta tan receptiva a los senos de Violeta, en los que podía hundir su rostro y morder mientras la enorme mano de Ian se deslizaba dentro de su pantaleta y rozaba con los dedos toscos de trabajar el vello pubico.
Como dicen por ahi: "A veces lo unico importante es venirse". Amanda montada sobre el pene de tamaño casi amenazante, mientras Violeta, parada en la cama ofrecia su vulva a la otra chica para que la lamiera con ganas. Ian observa con atención, dirigiendo, ya sea sosteniendo la cadera de la chica morena que sollozaba de ganas de poder moverse, o indicando a Violeta si debía incarse para dejar que Amanda le lamiera los senos o le ofreciera la entrepierna.
Es el peso de Ian lo que la despierta, hace frío y una nube de agua sale del baño sin puerta o cortina. Él se acurruca nuevamente buscando la mejor manera de parecer que quería meterse en el pecho de Amanda en lo que Violeta sale del baño mojando aún mas el piso salpicado.
Violeta gime examinando su traje de una pieza para trabajo color negra.
- Tengo hambre.
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esto es todo por hoy, no se termina ahi... todavía falta muuuuucho... esto es solo el principio, recuerden soy una artista y toda artista necesitaa retroalimentacion... oyen:
Beautiful and Depressed
Sick
Atanvarnë: Queen of Grotesque
"Must Be thAt I'vE Been SmoKinG toO LoNG"
1 comentario:
Eeeeeeso!! buen cuento...
Saludos Ale...(a las dos...a la que lee y a la que escribe...)
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