jueves, julio 21, 2005

Cuento naranja, verde y la dama roja

"It's in your reach
Concentrate
If you deny this
Then it's your fault
That God's in Crisis
He's over
Every time I rise I see you falling
Can you find me space inside your bleeding heart?"
(Passive Aggressive, Placebo)

Es un escalofrío continuo, lleno de la falta de tibieza de la sangre que se supone corre por sus venas. Usando un traje retro de 1940 o un vestido estilo victoriano, depende en que dimensión o tiempo-espacio se le observe. Es siempre la misma historia

Se levanta un 17 de octubre del 2035, tan joven y tan viejo como siempre, alguna vez una persona, en este momento difusa, le había descrito como anaranjado, como un restaurante barato de finales de los 70's del siglo pasado, donde se podía encontrar cualquier tipo de gente, una familia de paseo, rebeldes en motocicleta, una mesera acabada de dejar por el marido, una chica viendo al esposo de alguien más, etc.; color naranja, agresivo sin ser demasiado intenso y/o al revés. ¿Quién sabe?, ¿a quién le interesa? Así que se levantó un 17 de octubre del 2035, y hasta donde es posible saber puede ser cualquier fecha, de cualquier calendario, y mirando la pared verde y vieja, podría ser cualquier pared verde y vieja, en cualquier lugar, hadas, duendes, tréboles, gente de acento chistoso. Se espabila bañándose, se pone ropa. Un traje de 1940 o un vestido estilo victoriano.

Camina

Se cruza con todo el mundo, les ve la cara, y cree reconocerlos, como si un alguien muy poco discreto, le hubiera dicho un secreto escandaloso de cada uno de ellos, casi daba por seguro conocer el nombre de la jovencita abrazada por dos muchachos, o saber que el chico adolescente idiotizado por los aparadores había matado a su madre, que la pareja que bebía malteada ten melancólicamente alegre huía de algo terrible, o que la procesión fúnebre era en honor de una estrella de rock, asesina en serie en ratos libres, de un solo ojo... pero desvariaba, poniendo los pies en la tierra; su tierra, son todos extraños existiendo dentro del mismo espacio-tiempo, levantándose justo como ésta persona un 17 de octubre del 2035

Da la vuelta en un callejón de ambiente tibio y fétido como fruta podrida, angosto como virgen y acogedor como un abrazo de colegiala enamorada. Se cubre la nariz con un pañuelo impregnado en su propia fragancia. Continua caminando, se pierde, saluda mientras avanza con la cabeza o en veces con las manos.

Piensa.

La vida deteriora, con el tiempo, la capacidad de recordar y saber. Como cuando se despierta mirando su mundo como si acabara de nacer. Despierta a veces en una era distinta a la que creía estar, analiza los rostros de las personas que le rodean y le parecen ligeramente familiares, casi como el gemelo malvado de alguien. Y aunque sean personas distintas, en otros lugares, diferentes tiempos, están unidas tan íntimamente por un recuerdo-hilo tan frágil que toda la filosofía de tres minutos tejida en el trayecto de la calle a ese lugar se desvanece cuando mira, encuentra lo que buscaba perdido en tan apestoso laberinto.

La mujer, con un antifaz negro brillante adornado con plumas a los lados, le invita a pasar. Es un piso amplio, patio interior al centro, tan lleno de plantas como un invernadero que proyecta en la sala, cocina, estudio, recámaras, estancia un color verde característico de las cintas de programas televisivos viejos con nombres como "los ángeles de Charlie" o "Starsky & Hutch". La mujer le mira observar cada detalle del lugar, luego le indica sentarse (por favor) en un gesto y corre a traer té tibio en una vajilla fina.

Ella se acomoda en un sillón como los de la época de la revolución mexicana, cuidando su vestido rojo brillante, con algunos detalles bordados color negro en bastilla y escote, rosas tal vez. Se retuerce... no se retuerce, pero esa impresión da, con la mirada azul-gris paseante por la habitación que va de la persona visitante a la ventana, al patio, el viejo aparato de radio que solo era un adorno, a la falda de su vestido para luego volver a verle. Ella espera una orden en éste estado. De pronto, sin más, un poco aburrida o cansada de la tensioncilla acumulada en el cuarto, se acerca e hinca, mirándole de frente, se apoya en sus rodillas, los labios, tan rojos como el vestido, tiemblan, como si murmuraran algo, pero ni un sonido sale de la boca. El cabello negro enmarca el rostro, confundiéndose por instantes con el antifaz. Le acaricia nerviosamente las piernas, bajo la falda o sobre el pantalón. Mira al techo al verla aproximar su rostro a entre sus piernas. Cierra los ojos y de una manera similar a una pesadilla, un montón de brazos color blanco hospital le asen zarandean, lo transportan en una camilla a otro lugar, uno aburrido, blanco... al abrir los ojos la dama en rojo le mira retirándose el antifaz, su rostro está brillante en saliva y líquidos de la persona a quien mira. Ella se arranca los labios, y se los entrega satisfecha, ahora la sonrisa es infinita. Besa los labios llenos de sangre y se los guarda en la bolsa interior del saco o bajo el corsé mojándole el seno con tibieza.

La dama en rojo se levanta del suelo y acerca la cara a la suya, lame lentamente el lóbulo de la oreja, murmura sin labios ni entonación una canción que dice lenta, dulcemente: I could stay right here, and never ever leave, what else do I need...

Se levanta y se marcha sin volver a mirarla. Descamina el laberinto apestoso y llega a la calle oscura. Es increíble la manera en que la noche vuelve y el día termina, tiene sueño se limpia la sangre de la cara con el pañuelo. Una prostituta pequeña y pelirroja le sonríe buscando clientela, abre los ojos mucho rechazando. Sigue su camino tropezándose con el vestido o con los zapatos antiguos lastimándole los pies.

Se sienta frente a la pared verde y vieja. Se desviste lentamente, cuidando de poner su vestido victoriano o su traje de 1940 en un gancho para que no se arrugue. Sin pensar, ni masturbarse, sin tener alguna manía, como si fuera un cadáver se recuesta en la cama, casi sin respirar, duerme.


...Se levanta un 17 de octubre del 2035...
...usando un traje retro de 1940 o un vestido estilo victoriano...
...le habían descrito como el color naranja...
...mirando la pared verde y vieja, cualquier pared...
...ella lleva un vestido rojo con detalles negros...
...se arranca los labios con satisfacción...
...Como un cadáver, duerme...
...Se levanta un 17 de octubre del 2035...

Dedicado a T. Barringer.

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