viernes, septiembre 01, 2006

Besos de Barbie II

- Sientate conmigo 3 minutos. - Me dijo un martes, uno igual a todos los martes de los ultimos 3 meses desde la primera vez que no soltó mi mano al bajarse del camión. Su falda a cuadros azules se trepa unos centímetros cuando se sienta en la banca del parque. Yo no me siento, miro sus rodillas anormalmente presionadas entre si, como si la pudiera violar con tan solo ver sus calzones.

No es que no quiera verlos, pero me fastidia su actitud de muñeca que nunca se mancha, despeina y además, no tiene cicatrices, quizá por eso la ansia de pasar mis dedos por su cabello cuando la beso, aunque no lo he hecho.
"Por lo menos ya no besa como Barbie", me digo a mi mismo mientras me siento. Mete su lengua entre mis labios, le acaricio el cuello y las orejas con mis manos. Se estremece. Esta caricia, es la única que ha sido mi idea, todos los demás avances, la lengua, la saliva, los ha hecho Verónica.
- ¿Me traes una soda? - me dice sin abrir los ojos, entre un beso y otro.
- ¿De cual quieres?
- Toronja, lite. - Dice con sus labios aún mas rojos y brillantes, alcanzando su bolsa para darme dinero. Pero ya me fui.
Cuando regreso, ella sostiene mi cuaderno de español abierto entre sus manos, supongo que lee las idioteces que escribo cuando me aburro. Veo que enseguida de ella hay dos cuadernos y mi mochila está abierta en el suelo. Supongo que en algun momento ha encontrado que desnudé a la maestra de Español entre los apuntes de las partes de las oraciones y los ejercicios. Me mira pálida cuando me acerco. No le sonrío, en realidad estoy molesto por que solo tenía que pedirme que le enseñe mis cosas, para poder verlas.
Sus ojos se llenan de lágrimas, pienso en mi sobrino que llora sin lágrimas para obtener lo que quiere, es lo mismo pero con lagrimas en lugar de alaridos. Le extiendo la soda tomando los cuadernos para sentarme sin mirarle la cara.
- José....
- ¿Qué..? - Meto los cuadernos en mi mochila otra vez. Pensandolo bien no me molesta tanto, pero quiero saber que hace ahora.
- Piensas así.... - me dice mirando las hojas rayadas del cuaderno. - ...cuando me ves a mi? - Miro las hojas del cuaderno, es exactamente el relato que estaba recordando.
- ¿Tú que crees, Veronica? - Veronica, me gusta como suena su nombre. Pero ella no dice nada solo pasa sus dedos por las letras escritas en desorden como si así pudiera tocar a la maestra de español.

Se acerca de nuevo a meter su lengua entre mis labios. Usualmente cuando nos besamos ella se inclina hacia mi, pero ahora la empujopor los hombros hasta que su espalda está en el respaldo de la banca, Veronica no se resiste, así que le acaricio las orejas y el cuello, sus manos aprietan mi cuaderno. Le muerdo los labios, le acaricio los senos, pero ella no se resiste aún, parece aceptarlo como parte de su castigo.

Sin mas, tomo mi cuaderno y mi mochila, al levantarme de la banca.

- Nos vemos mañana, Verónica. - Le digo sin voltear a verla de nuevo.

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