Miro el reloj y no veo hora y las horas que me evaden realidades incompletas, mordidas, mutiladas se desvanecen en la luz que se filtra por la ventana que anochece. Miro el siguiente reloj y me muestra lo mismo otra vez, no hay hora, ni sentido, ni te encuentro. Las nueve veinte pierden sentido en las mareas de besos eléctricos que pretendes tranquilizarme y que me borran en descansos obligados. El siguiente reloj se burla mirándome tragar la desesperanza que verte desvanecer me causa pero no puedo sacar a la niña mimada que me has formado.
Avergonzada miro los tres relojes pero no encuentro que den la hora indicada que te veo subirte a mi auto.
1 comentario:
me encanta tu comentario
te extraño
lale
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