Usualmente no planeo el sexo, dejo que fluya como tiene que hacerlo. Si tengo ánimo, lo precipito; cuando no, igual lo dejo pasar. Últimamente no he tenido sexo, porque desde esa noche, ninguna de mis personas preferidas ha vuelto. Y a pesar de eso, me han llamado todos los días, y seguido mas de una vez al día. Me dicen cuanto me extrañan y cuanto desean olvidarme.
Irina llama para preguntar si comí, si he puesto el seguro a la puerta y si estoy comprando agua purificada en lugar de tomar agua del grifo. Solloza un poco aunque trata de ocultarlo, me cuenta de su día y me pregunta del mío. Pregunta indirectamente si he hablado con Joel, o si ha estado viniendo. Intento no contestarle, perdió el derecho a saber sobre él el minuto que empezó a hacer su berrinche por saberlo todo. Me dice que está intentando salir en serio con Paty y duele. No porque salga con alguien más, sino porque lo hace para no pensar en mi.
Cuando Joel llama me platica estupideces de sus amigos, de sus compañeros de trabajo, del clima, a veces del pinche fútbol. Contadas ocasiones me dice que se siente solo para cambiar de tema pronto. Una vez preguntó por Irina, “¿cómo esta?” fue la pregunta, le di una semi-respuesta y empecé a hablar de otra cosa. Me dice que ha conocido a alguien, pero no viene a verme y duele.
Los últimos días han sido muy solitarios. Trabajo – casa, nadie me fuerza a alimentarme, ni me acompañan a ver películas, ni me espera paciente a que termine el trabajo que he llevado a casa.
La semana pasada conocí a Charlie. Él estaba fumando en el callejón adyacente al edificio donde trabajo. Lo encontré cuando salía a despejarme de una tarea particularmente meticulosa. La luz amarilla del ocaso que hace que todo parezca inmóvil y suspendido bañaba el callejón. Él fumaba sentado en la escalera de emergencia.
Charlie es alto y pálido, se viste bien, me mira y sonríe. Es un refrescante cambio que me miren y no sienta culpa. Le dejé encender mi cigarro y el bromeó conmigo. Aprendí que él trabaja para uno de nuestros mejores clientes y que estoy demasiado abajo en la cadena alimenticia para haberle conocido antes. Él encendió otro cigarro para tener excusa para seguir conmigo. Sus ojos brillan enmarcados por pequeñas arruguitas que le hacen adorable cuando se despide.
Hoy fui “invitada” a una junta. Nunca voy a juntas, nunca soy “invitada” a ellas. Me doy cuenta que fue Charlie quien me requirió cuando entro y me encuentra su mirada, me sonríe. Me invita un par de tragos con él después de que salgo, acepto porque no hay Irina o Joel a quien volver.
Antes de lo que yo había previsto me presiona con su cuerpo contra la pared del pasillo que lleva a su departamento, me besa húmedo engullendo mi cara al mismo tiempo que mis labios. Busca las llaves en el bolsillo de su saco.
Viéndolo en retrospectiva sabré que es muy mala idea, que soy una puta y que estaba desesperada… en este momento solo sé que quiero que se apure. Tan pronto como cierra la puerta comienza a desvestirme sin cuidado ni delicadeza. Me dejo hacer, besar, morder.
Me penetra con mis piernas contra sus hombros, me lastima, pero es mejor que no ser penetrada en absoluto y quedarme abandonada en mi casa, ahora demasiado grande para mí misma, esperando a mi amado y mi amada que me repiten lo mucho que quieren olvidarme una y otra vez. Necesito que se acepten, que acepten que los amo así como aceptan que el sol sale en las mañanas y se oculta por las noches, como aceptan que el invierno es frío y el verano caliente; que acepten amarme así, y sin luchar contra mi o entre ellos.
Un par de gotas del sudor de su rostro caen sobre mi cara mientras empuja su verga caliente entre mis piernas y mata el orgasmo que ha estado construyéndose en mi abdomen. Finjo llegar para apresurarle. Quiero que esto termine.
Él me ha pedido que me quede, para poder echarnos el mañanero, pero le digo que tengo que estar temprano en la oficina; es mentira por supuesto, acepté el trabajo porque solo me requiere en la oficina tres días a la semana y el resto del trabajo puedo hacerlo desde casa. Aún no es tan tarde, aunque el sol se puso hace horas. No me bañé antes de irme y puedo oler a Charlie en mí. Me urge llegar a mi casa y quitármelo de encima. Pero los taxis parecen más lentos que de costumbre a pesar de que casi no hay coches ya en la calle.
La escalera parece infinita mientras la recorro. Recargado en mi puerta está Joel, hojeando un ejemplar de Sin City. Mi suerte con ellos cada vez es peor. Termino encamada con un extraño después de dos meses solitarios y la misma noche, decide aparecerse aquí otra vez y junto con él vienen la culpa y la vergüenza, el peso en el pecho.
Joel no es tan alto como Charlie, y me sorprendo pensando en que nunca había pensado en su estatura, simplemente me acomoda perfecto, no tengo que pararme en puntitas para besarle ni el tiene que encorvarse, mis piernas se enredan en su cintura y alcanza a besarme sin problemas, su estatura es perfecta. Cuando me siente acercarme se levanta y sonríe, su estatura es perfecta. Solo pienso en como desaparecerá su sonrisa cuando me acerque lo suficiente y lo huela en mi. Mientras giro la llave, abro la puerta y comienzo a prender luces, él me pregunta si cené, si quiero cenar, si necesito algo, me cuenta cómo llego a estar en el área y que no pudo aguantar más sin verme.
Yo le digo que me da mucho gusto verle y que le he extrañado como loca. No miento, usualmente no lo hago de todas formas, le estoy sonriendo y no me había dado cuenta. Él se acerca a abrazarme pero lo evito, le pido que me deje bañarme primero. Es demasiado tarde, ya sabe, ya olió a Charlie.
El entra al baño conmigo, me mira desvestirme y nota las marcas de mordidas en mi cuerpo, espera sentado en el inodoro mientras yo me lavo. Está en silencio un rato antes de hablar.
- ¿Con quién estabas?
- No le conoces. – Contesto. No tiene necesidad de saber.
- No mames Angel, ¿tan pronto te conseguiste a alguien mas?
- Dijiste que querías olvidarme.
- ¿Qué pasó con Irina?
- Ella también quiere olvidarme. – Lo oigo suspirar y se acerca para asomar su cabeza por la cortina y mirarme.
- Y tú, ¿quieres olvidarme?
- Quiero olvidar que no me amas lo suficiente para aceptar… mis mañas.
- Acepto tus mañas, te amo, pero entiéndeme, ¿cómo puedo aceptar que andes cogiéndote a otra gente?
- ¿Otra gente? Irina no es cualquier otra “gente”
- ¿Y que me dices del fulano de hoy?
- No mames Joel – empiezo a sentirme desesperada – Cuando me conociste ya era yo una cabrona y una puta, sabías eso de mí, nunca te he ocultado nada, nunca te he mentido, nunca te he prometido nada más que lo que siento por ti. Y no me mires como si te hubiera traicionado, que tú también has estado al menos con una persona a parte de mí y tu no me lo dijiste, me enteré por alguien más. Así que reflexiona cual es traición y cual no. – Joel ha dejado de mirarme, parece fascinado con el agua que resbala por mis pies y se va por el drenaje. – Joel…
- Mmmh..?
- Joel… te amo. – Mi voz se quiebra, antes de que me de cuenta, lagrimas recorren mis mejillas confundiéndose con el agua del baño. – Joey, te amo. – Le dejo estar en silencio un rato antes de preguntarle: – ¿Para qué viniste?
- Quería verte.
- Ya me viste. – No quiero que se vaya en realidad, pero tampoco quiero que solo venga a hacerme sentir culpable por cómo han resultado mis sentimientos, ni por el estilo de vida que llevo, ni por mi manera de ser.
- Quiero estar contigo.
- Yo también quiero que estés conmigo.
- ¿Quién te hizo eso? – Me pregunta señalando las marcas moradas en mi cuello, brazos, vientre y piernas.
- Okey… si te quedas tienes prohibido usar mis errores para torturarme, si te hiere saber de las otras personas que comparten mi cama, no me preguntes, porque no voy a mentirte o suavizar la verdad…- Mi voy sale quebrada y quiero patearme a mi misma por ello. Retira su rostro del trecho entre la cortina y la pared. No oigo sus pasos cuando se va por el ruido de la regadera. Sollozo fuerte tallándome la cara.
Estoy equivocada, no se ha ido. Se ha desnudado para entrar a la regadera conmigo, me abraza y lo beso. Le repito entre sollozos que le amo, que no me deje, que me hace falta. Él no dice nada, me sostiene sin fuerza. Me abandona sin irse.
Dos semanas después sigue aquí, ahora muchas de sus cosas están aquí, supongo que ya vive más aquí que en donde sea que viviera antes.
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Pa que no diga Ms Walnut que abandono el bló. Tengo tan pocos lectores que me da como igual seguir o no el bló. No tengo mucho que decir. He estado escribiendo aventuras homoeróticas en livejournal. Pero como la mayor parte de mis lectores son solo hispanohablantes y en su mayoría hombres, por eso no las he pasado para acá.
2 comentarios:
G
R
A
C
I
A
S
MIL GRACIAS POR ACORDARTE DE MI, Y DE TODAS LAS PERSONAS QUE ENTRAN SIN A VECES DEJAR NADA... ME GUSTA ESTE BLOG....
TE QUIERO AMIGA
ESCRIBES MUY BIEN FELICIDADES!!
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