Las Dos Treinta y Siete
el reloj se ríe desde la comoda
y la quimera de tu pecho
se presiona en mi espalda.
Quimera.
Saltas a mi cama
pues mi insomnio consiente
al reloj que se burla,
las dos treinta y nueve.
Entre pseudosueños
me encuentro contigo.
Hoy, me encontré contigo.
Me tejo por detrás de tu oreja
con los pequeños sollozos que mi pulso te dedica
mientras imploro que me notes.
Quimera me percibes
Quimera me persigues
Quimera te beso
Sueño
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