Esta mañana amaneces estigma entre mis costillas, ceniza desierta que hueles infierno, pesa en mi cuello, aprieta mi mente.
Tu olor me caza atado a la nuca, recuerdo quebrado que casi podría cortarme las manos. Pesa en mi cuello tu olor despiadado alimentando el fuego que se reanima a través de los años como duelen los huesos los días nublados, deseando quemar mi piel como hieres mi mente.
Invasor hostil de conciencias cicatrizadas antiguas, reclamas derechos que no son mas tuyos, y me alegro haberme alejado por que no creo más en mi resistencia.
Esta noche te extraño, cuando ya no extrañaba ni estar con alguien, te extraño exclusivamente a ti, y a tu olor que me llega entrecortado entre hoys y ayeres que se confunden entre el sopor y el sueño, infierno sepia que me alivia dejar en fotografías sin sentido de instantes despostillados.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario