Te llamo por los nombres que te han dado todos los años que reptas. Grito mas fuerte y te hago señas y no regresas
Te llamo con fuego, abandonas la piel que rebota mi voz en el olvido de la cabeza que escucha todo menos mi voz. Te llamo mirándote hasta el cansancio, pero te has retirado en tus ojos tan negros que parecieran vacíos.
Te pierdo al tenerte tan dentro de ti mismo. Aunque digas que me vuelvo loca, soy el mueble que no te decides a tirar pero ya no usas.
Me colocas en el lugar que se llama abandono, tan larga la vida que alejas, donde mi piel es fuego que te arde en desesperarse, pero no me miras, me tomas como todo, como al polvo.
Existo y no existo.
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