Eres ácido dulce que entras en mis ojos como el alegre reflejo que la luna sofoca el agua. Hipócrita desventura que se apresura a llegar a mis manos pensándose milagro.
Quemas recovecos que de igual manera se doblan cuando me hablas solo a mi, cuando tu boca habla en lugar de hacer el millón de cosas que me hace imaginar cuando pienso en ti.
dedicado a V. con deseo de estudiante
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