sábado, mayo 02, 2009

Elías

El calor sube desde las paredes y el sudor le recorre la frente. La casa huele a mediados de los ochentas y Elías se retuerce con fastidio en el sofá.
Extremadamente aburrido, piensa pasando su mano entre el cabello empapado de sudor. La tele le ilumina el rostro incesantes colores brillantes, infomercial tras infomercial, Elías dormita imaginando que le parte la cabeza en dos a la tipa del auricular y que la sangre le cae en gotas tibias en la cara, le moja el pecho de rojo. Prueba entre sus labios un poco del sabor metálico que accidentalmente cayó en su boca. Como haciéndole el amor le desabrocha la piel entre sueños, sintiendo como su carne palpita dentro de su pantalón se vuelve a retorcer en el sofá acomodándose otra vez.
Se abre la puerta sorpresivamente y Elías patea al aire con frustración al tiempo que abre los ojos de su entresueño.
Desiree entra por la puerta aniñada con la falda trepándole las piernas peligrosamente. El cabello le cae por los hombros, cascada castaña que resalta los labios irritados del raspado que sorbe ávidamente. Elías se endereza para dejarla sentarse a su lado, toma un cojín entre sus brazos para disimular la erección que se aprieta contra su ropa interior casi dolorosamente.
- Estabas dormido. - No era una pregunta, ni una afirmación, algo intermedio.
- No, pero a punto de quedarme dormido... - Contesta Elías con desgana - ¿Qué quieres?
Desiree sonríe coqueta olvidando su actitud aniñada.
- Un favor.
- ¿Qué? Escupe o vete.
- Ven conmigo a la comida del domingo.
- ¿La de tu trabajo?
- Siiii, creo que si dejo que me vean con alguien, el rarito de contabilidad dejará de respirarme en la nuca y de invitarme a salir.
- ¿Y me tengo que vestir formal para eso?
- No formal-formal......
- Pero casi.... - ella ladea su cabeza, en un gesto estandarizado de ternura, de comercial o peor de infomercial de osito de peluche que grita cómprame sin hablar.
- Nahhh.... creo que paso... - Dice él levantándose del sillon y dirigiendose detrás de la barra que separa la sala de la cocina para servirse agua.
- Porfaaaaaa – Intensifica su gesto intentando convencerlo. Elías paladea el líquido en su boca viendo como ella pone el vaso casi vacío de raspado en la barra y se acerca a él esperando que la cercanía de sus cuerpos lo convenza.
- ¿Y que se supone que gano?
- ¿La satisfacción de haberme ayudado? - Elías se acerca más a ella y siente el calor de su cuerpo, Desiree se aleja medio centímetro hacia atrás, intentando no flaquear. - ¿Qué no es suficiente?
Elías la mira sin decir nada, ella se hace chiquita sin moverse. Él extiende su brazo y Desiree se estremece como si fuera a golpearla, alcanza el vaso con raspado detrás de ella y se aleja sorbiendo por el popote lo último del hielo.
- Si hago esto por ti... - Comienza a decirle caminando hacia el otro lado de la cocina, aún dándole la espalda, - Voy a violarte. - Desiree lo mira con la boca y ojos abiertos, secos, la incredulidad brotándole de los poros sudorosos. El silencio se prolonga segundos, quizá un minuto, lo que tarda la incredulidad en evaporarse en la tarde calurosa. Recupera el control de si misma y sonríe, con la boca rojiza y no con los ojos.
- Okey. Trato hecho.
- Lo digo en serio.
- Yo también. Te veo el sábado para decirte que te vas a poner. - Le dice dirigiéndose a la puerta. - Te portas bien baaayyyy…
- Bay.

El domingo Elías se mira al espejo en el baño del restaurante sin creer que estuviera vestido así en domingo y a punto de cumplir su palabra a Desiree, la vecina latosa. Había sonreído, reído, hablado y convivido con la gente de la empresa toda la tarde era ella quien parecía haber olvidado el trato. Se sonrió a si mismo dejando que el agua del grifo corriera sobre sus manos libremente, esperando retardar la erección que le apremia.

Desiree gime mientras Elías le guía hacia dentro de la casa, la jala del pelo y la dirige hacia adentro, la suelta para asegurar la puerta.
- No es necesaria la violencia, me iba a acostar contigo.
- Yo dije que iba a violarte, no a tener sexo contigo. - Los ojos de Desiree se abren con horror y se estremece al sentirlo acercarse.

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